array(5) { [0]=> array(2) { ["uxbarn_fullscreen_slider_slide_type"]=> string(5) "image" ["uxbarn_fullscreen_slider_image"]=> string(102) "http://ciudadanosdelmar.com/workinprogress_newwebsite/wp-content/uploads/2015/03/bck-ini-velero_ju.jpg" } [1]=> array(2) { ["uxbarn_fullscreen_slider_slide_type"]=> string(5) "image" ["uxbarn_fullscreen_slider_image"]=> string(114) "http://ciudadanosdelmar.com/workinprogress_newwebsite/wp-content/uploads/2015/04/bck-ini-bocas-del-toro-panama.jpg" } [2]=> array(2) { ["uxbarn_fullscreen_slider_slide_type"]=> string(5) "image" ["uxbarn_fullscreen_slider_image"]=> string(125) "http://ciudadanosdelmar.com/workinprogress_newwebsite/wp-content/uploads/2015/04/bck-ini-cayo-coral-bocas-del-toro-panama.jpg" } [3]=> array(2) { ["uxbarn_fullscreen_slider_slide_type"]=> string(5) "image" ["uxbarn_fullscreen_slider_image"]=> string(112) "http://ciudadanosdelmar.com/workinprogress_newwebsite/wp-content/uploads/2015/04/bck-ini-cayo-limon-san-blas.jpg" } [4]=> array(2) { ["uxbarn_fullscreen_slider_slide_type"]=> string(5) "image" ["uxbarn_fullscreen_slider_image"]=> string(111) "http://ciudadanosdelmar.com/workinprogress_newwebsite/wp-content/uploads/2015/04/bck-ini-dolphin-bay-panama.jpg" } }

De los chinos, el pepino de mar y la “picha de Lobo”

Llegamos a las Galápagos de madrugada, incluso estuvimos navegando muy despacio las últimas horas, esperando la luz de la mañana para entrar con seguridad en el fondeadero de San Cristóbal, llamado Puerto Baquerizo Moreno. Los lobos marinos fueron los primeros que vinieron a darnos la bienvenida y lo hacían dando pequeños saltos combinados con bonitas piruetas en el agua; ¡tienen un cuerpo extremadamente flexible! Son curiosos y gamberros a la vez. Suben a todos los barcos y neumáticas que pueden para tomar el sol o pasar la noche. Afortunadamente no pueden subir al JU pues tenemos unas redes laterales que instalé cuando Aleix embarcó por primera vez al velero.

Pasamos la super estricta inspección! Primero de la obra viva del barco, es decir, de toda la superficie del casco que queda sumergida en el agua. Tan solo una concha podría ser suficiente para ser expulsados de las Galápagos. Una vez superada la del casco, se procede al resto de inspección que consiste en comprobar la pirotecnia para hacer señales, las comunicaciones (VHF), sistema contra incendios y control de plagas, es decir ratas y cucarachas!!!!! Pero… ¿Quién no tiene cucarachas en estas latitudes? 😉

Finalmente, a las 17h conseguimos desembarcar. Paseamos por el pueblo hasta llegar a la playa y quedamos muy sorprendidos al ver que estaba totalmente abarrotada de lobos marinos. ¡La playa del pueblo no se puede utilizar para bañarse! Una pequeña valla sirve para separarlos de los turistas. Demasiado cerca de éstos que no paran de interactuar con los lobos, y a menudo los molestan con sus flashes para las selfies, o sencillamente provocándolos para que se enfaden. El contacto con los humanos podría ser letal para los lobos marinos.

Al día siguiente decidimos hacer una excursión de a penas 10 minutos andando para ir a ver la playa de La Lobería. Teníamos grandes expectativas de ver a muchos lobos marinos en su ambiente más salvaje, pero para nuestro asombro solamente habían un par de bebés y una mamá. ¿Como podía ser que una playa llamada La Lobería no tuviese lobos marinos?

Esta playa tiene un “snorkel” espectacular, lleno de tortugas marinas de diferentes especies y de mantas gigantes que se acercan, muy descaradas, a escasos metros de la orilla.

Esa misma tarde, comprando en una pequeña tienda de “souvenirs”, donde la dueña era Galapagueña y muy amable. La curiosidad nos llevo a preguntarle acerca de los lobos marinos y La Lobería. Nos conto una historia que nos dejo literalmente consternados.

El abandono de estas islas por parte de las autoridades de Equador ha sido la clave para utilizar estas aguas para todo tipo de actividades ilegales como la pesca del tiburón por sus aletas, o el mismo tráfico de drogas. Aquí se les suministraba la gasolina.

Es una de las cosas que más nos apasionan de los nuevos destinos a los que llegamos, descubrir historias contadas por gente del lugar, historias, que cómo en este caso, no salen a la luz pública porque al gobierno de Equador y de las Galápagos no les interesa que trasciendan. Podrían afectar al turismo, y a la visión que otras naciones puedan tener de este país.

Después de escuchar la historia de la vendedora tuvimos la suerte de conocer y poder contrastar toda esta información con un “licenciado”. El antiguo jefe de pescadores de San Cristóbal, actualmente reciclado a fumigador de todos los barcos que llegan a las Galápagos. Un Galapagueño de toda la vida, de esos que comían iguanas o galápagos para alternar con el pescado pues no tenían nada más que comer. El barco de provisiones desde el continente solo llegaba a estas islas una vez al año. En aquella época los veleros eran bienvenidos y hacían trueques con los habitantes de estas islas. Hoy en día, cuando se encuentra una iguana marina arrastrada por la corriente, lejos de la isla, la carga en el bote y la devuelve a tierra… Los tiempos cambian!

 

 

 

 

La historia se remonta unos 12 años atrás. Galápagos era para entonces, un coto de pesca libre para todas las embarcaciones de todos los países del mundo. Hasta este lugar, incluso llegaban barcos Japoneses que lanzaban al agua palangres de más de 50 millas de longitud y con miles de anzuelos cada uno.

Con este panorama, aparecieron los chinos en las Galápagos. Al igual que hicieron en Bocas del Toro, para la explotación del pepino de mar. Aquí en Sud América, tanto en el Mar Caribe como en el Océano Pacífico, los lugareños nunca prestaron atención al pepino de mar así que nunca se opusieron a su explotación. Además, los chinos, pagaban cantidades desproporcionadas de dinero por un producto muy fácil de extraer y esto proporcionó grandes ganancias a los pescadores contratados por éstos. Tanto dinero ganaban, que incluso el Gobernador de la isla se dedico a la pesca del pepino para sacar tajada de este pastel tan suculento. Llegaban a ganar más de 2.000$ al día, por tan solo 4 horas de trabajo. Muchas veces los pepinos se malograban y tiraban en grandes cantidades pues la fábrica no podía procesar toda la materia prima que llegaba.

Pero la sobrepesca del pepino llego rápidamente, y como no, los chinos se querían quedar. Pensaron en otro producto estrella para seguir explotando estas aguas…”la picha de lobo”-como los lugareños la llaman- . Según la medicina tradicional china, los órganos sexuales de los machos, secados y convertidos en polvo, son un potente afrodisíaco para aquellos chinos a los que no se les levanta….. patética medicina!

Contrataron a dos pescadores de la zona para que matasen machos de lobo marino y así poder extraerles sus órganos reproductores.

 

 

 

DCIM100GOPRO

 

 

 

 

 

Una mañana aparecieron muertos, en La Lobería, una quincena de lobos macho sin sus órganos sexuales. Una auténtica aberración. La gravedad era inmensa pués, un gran grupo de lobos marinos, toda una colonia, perdía a sus machos en edad de reproducción. Presas del pánico, los lobos dejaron de vivir en ese lugar, y de un día para otro, se trasladaron a la playa del pueblo, la que quedaba mas cerca.

Desde ese momento los chinos fueron expulsados de las Galápagos y el gobierno de Equador, por primera vez, prestó atención a estas paradisíacas islas creando nuevas leyes para la protección de estas aguas.

Los dos pescadores locales fueron arrestados y encarcelados durante no más de 6 meses y hoy en día viven en el pueblo como ciudadanos libres.

Los lobos marinos macho viven entre 10 y 15 años mientras que las hembras pueden llegar hasta los 20 años. No hay duda que todavía recuerdan lo ocurrido y es por eso que no regresan a la playa. Pero las nuevas generaciones de lobitos ya están creciendo fuertes. Los hemos visto!… y son muchos!

La gente del pueblo, y también nosotros, tenemos la esperanza de que vuelvan, algún día, a vivir seguros y felices en su playa favorita, La Lobería, y que los habitantes de San Cristóbal puedan también recuperar sus pequeñas playas, para el baño y el recreo de los más jóvenes. Sin riesgo de interactuar demasiado con los Lobos marinos. Si una mamá lobo vuelve de la pesca, y su bebé huele a humano, será abandonado y morirá! La ley del mar es implacable.

La gente de San Cristóbal, Las Galápagos, nos han sorprendido muy gratamente por su gentileza y ganas de colaborar. Nos han regalado pescado, fruta y nos han abierto la puerta de sus casas. Nos han ayudado en todo lo que nos ha hecho falta como agua dulce y combustible.

Siempre los recordaremos con una gran sonrisa en el corazón.

 

 

 

 

 

ciudadanosdelmar.com

Acerca de ciudadanosdelmar.com

  •  
  • Facebook
  • Google+
  • Flickr

Deja tu opinión

Diez + 13 =