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Aviso a los navegantes. Galápagos.

No queríamos hablar de esto, pero después de lo sucedido en la Capitanía Marítima de la Armada de Ecuador, en Isabela, prácticamente nos vemos obligados a explicar los problemas constantes de comunicación y papeleo. Tanto con los agentes contratados, como con las Autoridades Marítimas de este país; con intento de extorsión incluido. Creemos que puede ser información útil para los navegantes.

Nosotros habíamos contratado los servicios de un agente: Yacht Gala; dirigida por dos hermanos, Carmela y John. Paso obligatorio para realizar todos los tramites; de arribo, el autógrafo que permite el anclaje de las tres islas principales, y zarpe de salida. Además te ofrecen, porque los pagas, los servicios de recogida de basura y el abastecimiento de agua dulce.

Cuando llegamos a St. Cristóbal, la primera parada en Galápagos, nuestros permisos no habían sido expedidos. Esto significaba, según Carmela de Yacht Gala, que teníamos que permanecer un mínimo de 15 días en el mismo fondeadero hasta que estos llegaran desde el continente. Después de cobrarnos 1200$ por los tramites y papeleos, los mensajes WhatsApp que Judith les mandaba para la recogida de basura y servicio de agua no tenían respuesta y tuvimos que buscarnos la vida con la gente del pueblo.

Cuando llegamos a nuestro según fondeadero, En isla de Santa cruz, la inspección no llego nunca. A las 48 horas de nuestra llegada solamente se presentó la inspectora de Inmigración. Esto supuso quedarse a bordo durante 2 días enteros pues esta totalmente prohibido desembarcar sin haber pasado la Inspección de Capitanía.

A nuestra llegada a Isabela, tercer y último anclaje permitido, nadie vino de inspección hasta cuatro días después. Viendo como funcionaba todo, desembarcamos desde el primer momento, haciendo caso omiso de la normativa. Nuestro agente no había realizado ningún tramite para anunciar nuestra llegada.

Después de una semana en Isabela, tocaba irse y decidimos hacer el tramite del Zarpe de salida nosotros mismo, para no tener que depender de nuestro agente, el cual ya había demostrado su total incompetencia. Le informamos y nos dijo-Sin problema.- Este fue como lanzarme a la jaula de los leones!

Serían las 3:00h p.m. del sábado 1 de abril del 2017 cuando me encontraba entrando en Capitanía Marítima de Isabela. En el despacho estaba un joven militar sentado detrás de un ordenador portátil. A pesar del aire acondicionado el ambiente era húmedo y hacia calor.

-Hola buenas tardes. Venia para solicitar el zarpe de salida para el velero Ju- dije

-A si… el velero Ju… Siéntese un momento por favor- dijo. Parecía tener una sonrisa medio escondida.

Pasaron unos minutos. Se dirigió a mi para decirme que debía pagar 30$ del zarpe. Era el doble de lo que se paga pero no dije nada. Pensé que había sido fácil, pero después de un minuto en silencio mirando la pantalla empezó a poner caras raras y me dijo.

-Pero usted… ¿a pagado el derecho de anclaje en Isabela?-

-Por supuesto. Hemos pagado todos los impuestos y tenemos el autógrafo que nos permite fondear en las 3 islas.- respondí con seguridad.

-Si claro… pero… como usted ya debe saber cada isla tiene sus normas y aquí me sale- dijo señalando la pantalla del ordenador – que tiene que pagar 600$ por su derecho de anclaje.

Me senté y empecé a sudar… Demasiado fácil pensé.

-Pues esto va ha ser imposible porque no tengo ese dinero.- Y era verdad.

-Hágame el zarpe y me voy mañana.- Dije decidido.

Entonces el funcionario, que no llevaba el nombre escrito en su camisa como todos los demás, me dijo.

-Tranquilo mi pana. Yo le voy a colaborar con esto-

Pasaron cinco minutos más durante los cuales parecía estar intentando solucionar el problema en el ordenador y entonces me ofreció de pagar 90$. Justo en este momento empecé a pensar que algo no andaba bien. Le dije que no los tenía. Estuvimos unos minutos hablando del tema y yo remití la culpa a mis agentes que habían cobrado todo el dinero y probablemente no habían hecho los pagos pertinentes.

-Dame un día para preparar el barco y me voy, pero no puedo pagarle más.-dije.

Volvió a repetirme las mismas palabras que había dicho unos minutos antes.

-tranquilo mi pana que aquí estamos para ayudarle y yo le voy a colaborar.- y de nuevo volvió con el ordenador.

Pasaron 5 minutos cuando con cara seria me soltó.

-Usted no puede zarpar con su bote de esta isla. La armada tiene un informe que dice que “su barco tiene una falta en el pago de su sistema de comunicaciones satelitales”.

Ellos son la armada! Y así lo ponen en sus uniformes!

En este momento me di cuenta claramente que estaba siendo extorsionado y que lo que hacia el militar era buscar un punto débil, un fallo en nuestro barco por donde rascar y que, por una especia de magia, el dinero saltara de nuestros bolsillos al suyo. Y encima, haciéndome creer que me estaba haciendo un gran favor. El sudor ya me chorreaba por la frente y se deslizaba por el cuello y espalda.

De mi boca querían salir demonios pero conseguí contenerme.

Le explique que mi sistema de comunicaciones estaba en perfecto estado y con todos los pagos al día.

La cosa continuó con que tenía el diesel contaminado. –y más cosas- Decía.

Una mentira tras otra.

Me ofrecí para que inspeccionaran el barco cuando quisieran. Que todas eses informaciones eran totalmente infundadas y falsas.

-Navego con mi mujer y mi hijo de 4 años. ¿Usted cree que navegaría por el mundo con el diesel contaminado? ¿o sin comunicaciones? Mi barco tiene todos los sistemas de seguridad necesarios.-

A todo esto ya habían pasado 45 minutos!

Durante este tiempo entraron 3 o 4 personas locales que necesitaban sus permisos para su barcas de pesca o turismo, y cada un de ellas le daba un billete de 20$ que iban directamente a sus bolsillos. Volvió el silencio.

Escribió un par de minutos en el ordenador cuando “de una”, como dicen aquí, salió un papel de la impresora. Recuperando la media sonrisa en su cara, le puso un sello, una firma y me lo entrego diciendo.

-aquí tiene su zarpe. Buenas tardes.-

De nuevo la magia. ¡Ya tenía el zarpe! Supongo que por agotamiento del militar en cuestión. ¡Este país es increíble!

A la salida de la capitanía me encontré con uno de esos hombres que le había dado dinero y también presenciado parte de nuestra conversación. Estaba con el coche encendido y le pregunté si me podía acercar al muelle. Aquí cualquiera que tenga coche hace de taxita.

-Vamos- Dijo inclinando la cabeza.

Subí al coche y le comenté –vaya ratito más emocionante que he pasado. Hacía tiempo que no sudaba tanto!

Se rió y me dijo –Solo quería sacarle el dinero. Aquí todo funciona así. Yo le pagué 20$ por un permiso que es gratuito pero si lo quiero sin retrasos le tengo que dar algo.

Esta historia, en principio, debía terminar aquí, pero para nuestra sorpresa al día siguiente la inspectora de inmigración, que debía sellar nuestros pasaportes, no se presentó a la hora convenida. Por el contrario, se presentaron 3 militares al velero Ju para entregarnos una citación de Capitán de Puerto, por “incumplimiento de las normas del Parque Nacional delas Islas Galápagos”. Solo nos hicieron una pregunta: ¿Cuánto vale su barco?

Judith y yo pensamos que no querían dejarnos marchar. Que iban a multarnos o algo así. Se me paso por la cabeza levar anclas y salir pitando. Solo fue un pensamiento. Esto habría supuesto un grave problema a nuestra llegada a Marquesas donde nuestra entrada sería totalmente ilegal.

En estos momentos, las Autoridades de las Galápagos no sabían si nosotros habíamos falsificado los permisos y por tanto estábamos infringiendo la ley o si realmente nuestros agentes nos estaban estafado.

A la reunión asistieron un policía municipal, la directora del parque Nacional de las Galápagos, La Inspectora de Inmigración y el Capitán de la Armada del puerto Villamil de Isabela. En todo momento me trataron con respeto y se dirigían a mí como Capitán. Empecé hablando duro diciendo que nosotros no habíamos hecho nada ilegal y que si no conseguía la visa el mismo dii﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽en mismo dalotros no habespeto y se dirijian a mos ley o sin retraso entrego dieciendo.

qusca o turismo,i ía, consideraría que me estaban reteniendo contra mi voluntad y mi próximo paso sería llamar a la embajada Española en Ecuador. Además nuestras provisiones iban a menos y nos quedaba un mes de navegación en alta mar. Durante el discurso se me escapó decir que ya me habían pedido dinero, y si eso era lo que querían no lo iban a tener.

Me interrumpieron para decirme que me tranquilizara, que ya sabían que nosotros habíamos pagado todo y que era una falta grave de nuestros agentes. El capitán de puerto con cara de preocupación me pregunto quien y donde me habían pedido más dinero. Si había sucedido en su cuartel. Le dije que no diría nada hasta estar en aguas internacionales, fuera de su País. Insistió, pero le dije que no podían obligarme y que lo único que queríamos a estas alturas era abandonar Galápagos. Ya empezábamos a tener miedo.

Querían que hiciera un escrito para denunciar a Yacht Gala y les contesté que lo haríamos publico en nuestro blog a nuestra llegada a las islas Marquesas. Todos se apuntaron el enlace de nuestro blog.

¡¡Conseguimos la visa!!

Al día siguiente partimos, un poco tristes, de lo que pensábamos que era un paraíso.

Debo decir a favor del Capitán del Puerto de Villamil y de la Inspectora de Inmigración que les supo mal todo lo sucedido. Les vi con la intención de radicar este tipo de prácticas fraudulentas en Galápagos. Espero que lo hagan.

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2 Comentarios

  •    Responder

    Delincuentes en Galápagos!!!! Soborno y estafa del gobierno de la isla , que pena.
    Suerte !!!

    •    Responder

      Si una pena! Pero no todos son iguales. El capitán del Puerto de Villamil, Galápagos nos ha respuesto. Cuando pueda publicaré su carta en el blog. Lo siento pero en las Marquesas es muy complicado tener buena cobertura. Muchas gracias y buena proa! 🙂

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